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Nueva venta masiva de bonos soberanos de EEUU: las últimas señales de la Fed complican la estrategia del Tesoro
Las recientes declaraciones del titular de la Reserva Federal, Kevin Warsh, y la estrategia del Tesoro de EE.UU. para bajar los costos de financiamiento generan incertidumbre en los mercados de deuda. El petróleo y la competencia de bonos corporativos también suman presión.
- Fed prioriza bajar inflación, incluso con suba de tasas.
- Tesoro busca bajar costos de deuda con recompra de bonos.
- Falta de "forward guidance" de la Fed genera incertidumbre.
- Petróleo y deuda corporativa añaden volatilidad a bonos EE.UU.
La estrategia del Tesoro de Estados Unidos para reducir los costos de financiamiento de su deuda, anunciada por Scott Bessent, se ve complicada por el nuevo "estilo comunicacional" del presidente de la Reserva Federal (Fed), Kevin Warsh. Bessent había adelantado un aumento en la recompra de bonos del Tesoro en los tramos más largos, buscando bajar los rendimientos que se encuentran cerca de niveles históricos. Sin embargo, las declaraciones de Warsh en Jackson Hole, centradas en bajar la inflación hasta la meta del 2% anual incluso a costa de subir la tasa de interés, y su negativa a dar "forward guidance" (orientación prospectiva), generan incertidumbre.
Economistas como Honorio Zabaleta de Eco Go señalan que la falta de "forward guidance" obliga al mercado a "adivinar" las intenciones de la Fed, lo que choca directamente con la estrategia de Bessent de mantener tasas bajas en los tramos largos. Esta divergencia genera un "tironeo" que aumenta la volatilidad en la curva soberana estadounidense. El banco Standard Chartered coincide, indicando que la iniciativa de Bessent no aborda los factores fundamentales de la volatilidad, como la carga fiscal y el alejamiento de las orientaciones de la Fed.
A estos factores se suma el reinicio de tensiones en Medio Oriente, que disparó los precios del petróleo. Felipe Barragán de Pepperstone advierte que esto eleva el riesgo de que la inflación energética contamine expectativas y costos industriales, alimentando la narrativa de posibles subas de tasas. La incertidumbre sobre si este repunte es temporal o afecta salarios y precios subyacentes dificulta anticipar una caída sostenida de las tasas largas.
Además, los bonos soberanos compiten con la emisión récord de deuda de grandes empresas tecnológicas para financiar infraestructura de inteligencia artificial, un fenómeno que supera en inversión a proyectos históricos. Finalmente, la reducción en la participación de bancos centrales y fondos soberanos en la tenencia de deuda estadounidense, y el consecuente aumento del inversor privado que exige mayor rendimiento, también presionan al alza los rendimientos. La ramificación global de estas dinámicas también es un factor a considerar.
La volatilidad en los bonos soberanos de Estados Unidos, impulsada por las señales contradictorias de la Fed y la estrategia del Tesoro, tiene un impacto directo en los mercados financieros globales, incluyendo Argentina. Los inversores argentinos que buscan refugio en activos internacionales o que están expuestos a la deuda estadounidense deben monitorear de cerca estas dinámicas. La suba de tasas en EE.UU. puede presionar al alza el costo de financiamiento para Argentina y afectar la liquidez global, mientras que la incertidumbre general puede frenar la inversión. Es crucial observar la evolución de la inflación en EE.UU. y las próximas decisiones de política monetaria de la Fed.

