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Industria frigorífica en su peor nivel de la década: producción de carne y consumo en caída
La producción de carne vacuna argentina experimentó una drástica reducción del 7,3% entre enero y mayo, alcanzando su punto más bajo en diez años. La faena de 4,94 millones de cabezas representa una caída del 9,8% interanual, mientras que el consumo interno se desplomó un 11,1%.
- Producción de carne vacuna bajó 7,3%
- Faena de ganado vacuno disminuyó 9,8%
- Consumo de carne vacuna cayó 11,1%
- Nivel de actividad más bajo en una década
La industria frigorífica argentina atraviesa un momento crítico, registrando su nivel de actividad más bajo en la última década. Entre enero y mayo de este año, se faenaron 4,94 millones de cabezas de ganado vacuno, lo que representa una disminución del 9,8% en comparación con el mismo período del año anterior, según datos de Ciccra. Esta contracción en la faena se tradujo directamente en una menor producción de carne, que se redujo un 7,3%.
El declive en la producción y el consumo de carne vacuna está fuertemente ligado a la pérdida de poder adquisitivo de los argentinos. El consumo per cápita de carne vacuna descendió un 11,1%, evidenciando las dificultades económicas que atraviesan los hogares. Este escenario impacta de manera significativa en la cadena de valor de la carne, desde los productores ganaderos hasta las empresas frigoríficas y el comercio minorista.
Para la región de Rosario y la provincia de Santa Fe, uno de los principales polos ganaderos del país, esta situación representa un desafío considerable. La menor demanda interna y las dificultades para sostener los niveles de exportación podrían afectar la rentabilidad de los feedlots y las plantas de procesamiento. Es crucial observar si se implementan medidas de estímulo o si se exploran nuevos mercados para revertir esta tendencia negativa.
Los antecedentes de crisis en el sector ganadero son recurrentes en Argentina, a menudo ligados a factores climáticos, políticas agropecuarias y fluctuaciones económicas. La actual coyuntura, marcada por una inflación persistente y una economía en recesión, agrava la situación. La industria frigorífica necesita un entorno macroeconómico estable y políticas de fomento para recuperar su dinamismo.
La caída en la producción y el consumo de carne vacuna es un indicador clave de la salud económica del país y del poder adquisitivo de los consumidores. Los inversores y productores agropecuarios deben seguir de cerca las tendencias en la faena, los precios de la hacienda y la evolución del consumo. La capacidad del sector para recuperarse dependerá de la estabilización económica y de posibles medidas de apoyo gubernamental.

