Economía

Gerardo Bartolomé (Don Mario): de líder en soja a impulsor de una escuela en Tigre y crítico de las retenciones

Gerardo Bartolomé, fundador de GDM (Don Mario), relató cómo una conversación fortuita lo llevó a impulsar la construcción de una escuela primaria en Tigre para 225 chicos. En una disertación, también cuestionó las retenciones agropecuarias y la falta de protección a la propiedad intelectual.

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Gerardo Bartolomé (Don Mario): de líder en soja a impulsor de una escuela en Tigre y crítico de las retenciones
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Las claves de la nota

  • Creación de escuela primaria en Tigre para 225 alumnos.
  • Crítica a las retenciones agropecuarias como "mochila".
  • Alerta sobre pérdida de inversión por falta de protección intelectual.
  • GDM, líder mundial en genética de soja.

Resumen elaborado con inteligencia artificial a partir de la nota de La Nación Economía.

Gerardo Bartolomé, el visionario detrás de Don Mario y el grupo semillero GDM, compartió una faceta menos conocida de su trayectoria durante una charla en el Rotary Club de Buenos Aires. Lo que comenzó como una conversación casual con un hombre en un semáforo de San Isidro, hace 12 años, evolucionó hasta convertirse en un profundo compromiso social con la construcción de una escuela primaria en un barrio vulnerable de Tigre. Este proyecto educativo, impulsado junto a su esposa Marcela, ya alberga a 225 alumnos hasta tercer grado y se encuentra en proceso de expansión.

Bartolomé, cuya empresa GDM es líder mundial en genética de soja y cuyas semillas se siembran en el 45% del mundo, expresó su visión sobre la Argentina dividida: "Tenemos dos países, un país como este y otro país donde nuestra gente la pasa mal, sufre, no tiene acceso a un montón de recursos". Esta dualidad lo impulsó, junto a su esposa, a visitar a la familia de Salvador, un hombre que conocieron en la vía pública, y descubrir las precarias condiciones de vida de muchos vecinos en el barrio Ricardo Rojas. La conmovedora realidad los llevó a apoyar la iniciativa del padre Jaime Morea y construir la escuela primaria San Pedro Claver, entendiendo la educación como "el primer paso" para generar oportunidades.

Más allá de su labor filantrópica, Bartolomé aprovechó el espacio para realizar críticas constructivas al sector agropecuario. Definió a las retenciones como "una mochila que se le da al sector", argumentando que desincentivan la inversión y el crecimiento. Asimismo, advirtió sobre la pérdida de oportunidades en el desarrollo de semillas y biotecnología debido a la insuficiente protección de la propiedad intelectual en el país. Estos factores, según Bartolomé, ahuyentan inversiones necesarias para el desarrollo de un sector clave para la economía argentina.

La experiencia en Tigre le dejó una enseñanza fundamental: "Uno a uno con amor", citando al padre Morea. Bartolomé vincula este principio con el éxito empresarial, reconociendo el mérito de la sociedad en el crecimiento de su compañía y manifestando su deseo de "aportar un granito de arena para poder tener un país que sea más justo, más equilibrado". El rol de GDM, una multinacional argentina con 4500 empleados, y su liderazgo en genética de soja, subrayan la importancia de su perspectiva en el debate económico.

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