El auge de la IA podría agravar la crisis fiscal del mundo rico
El fuerte crecimiento de la inteligencia artificial, si bien impulsa la productividad y el tamaño de las economías, también podría tensionar los sistemas tributarios de los países desarrollados, generando una caída en la recaudación fiscal.

Las claves de la nota
- Ganancias corporativas de EE.UU. crecieron 30% en un año.
- Impuestos sobre ganancias corporativas cayeron drásticamente.
- IA podría erosionar la base impositiva tradicional.
- Sistemas tributarios de países ricos bajo tensión.
- Riesgo de déficits fiscales crecientes.
El desarrollo acelerado de la inteligencia artificial (IA) está generando un notable auge en las ganancias corporativas, especialmente en Estados Unidos, donde las ganancias antes de impuestos del S&P 500 crecieron un 30% en el último año. Sin embargo, este crecimiento no se traduce proporcionalmente en mayores ingresos fiscales para el gobierno. Los impuestos sobre las ganancias corporativas han caído drásticamente, en parte debido a cambios recientes que permiten mayores deducciones de gastos de capital, un fenómeno que sorprende incluso a los funcionarios públicos. Este escenario anticipa desafíos fiscales globales, ya que la IA podría alterar profundamente los sistemas tributarios.
Si bien se espera que la IA impulse la productividad y el crecimiento económico, lo que teóricamente podría reducir la relación deuda-PIB, los economistas advierten que los ingresos fiscales podrían no seguir el ritmo del gasto. Existe el riesgo de que la IA genere valor en sectores con baja tributación y destruya valor en aquellos con alta carga impositiva, provocando que la economía se expanda mientras los gobiernos se quedan con menos fondos. La estructura tributaria actual, que se basa mayormente en impuestos al trabajo (aproximadamente tres cuartas partes de la recaudación federal en EE.UU. y una proporción alta y creciente en la OCDE), podría volverse insostenible si la IA desplaza trabajadores o reduce sus salarios, erosionando la base impositiva tradicional.
La posibilidad de que la IA reduzca la participación del trabajo en los ingresos nacionales plantea serias interrogantes sobre la sostenibilidad fiscal. Investigaciones sugieren que incluso un aumento moderado en el crecimiento del PIB impulsado por la IA podría no ser suficiente para compensar la potencial caída en la recaudación si los ingresos se concentran en el capital. Países con impuestos relativamente altos sobre el capital, como Australia y Corea del Sur, podrían verse menos afectados, pero la situación general para las economías ricas es de preocupación. La pregunta clave es cómo se distribuirán los beneficios económicos de la IA entre el capital y el trabajo, y cómo los gobiernos adaptarán sus sistemas tributarios para mantener la solvencia fiscal en esta nueva era tecnológica.
