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¿Conviene una cartera 60% acciones / 40% bonos? La visión de Goldman Sachs

Goldman Sachs Research sugiere que la cartera 60% acciones / 40% bonos podría volver a ser atractiva para inversores de largo plazo, aunque para los próximos meses las acciones presentan mejores perspectivas relativas. El rendimiento actual de los Treasuries a 10 años, cercano al 5,3%, se considera un punto de partida razonable para la renta fija a largo plazo.

Fuente original: Bloomberg Mercados6 min de lecturaNeutral
¿Conviene una cartera 60% acciones / 40% bonos? La visión de Goldman Sachs
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Las claves de la nota

  • Cartera 60/40 podría ser atractiva a largo plazo.
  • Acciones con mejores perspectivas relativas en el corto plazo.
  • Rendimiento Treasury 10 años: 5,3%, superior al histórico.
  • Riesgos: geopolítica, política monetaria, IA.
  • Correlación acciones-bonos ha sido positiva recientemente.

Resumen elaborado con inteligencia artificial a partir de la nota de Bloomberg Mercados.

Goldman Sachs Research ha analizado la tradicional cartera de inversión compuesta por un 60% de acciones y un 40% de bonos, sugiriendo que podría recuperar su atractivo para inversores con horizontes de largo plazo, ofreciendo una mejor relación entre riesgo y rendimiento. Sin embargo, el banco de inversión matiza esta visión para el corto y mediano plazo, indicando que las acciones presentan perspectivas relativas más favorables en los próximos meses.

El atractivo de la renta fija, según Goldman Sachs, dependerá fuertemente del horizonte de inversión del inversor, el nivel de riesgo asumido y su rendimiento comparado con el efectivo. Christian Mueller-Glissmann, responsable de asignación de activos de la firma, señala que cuanto más se extiende el horizonte de inversión, más pertinente se vuelve una asignación más "normal" a los bonos. Este análisis contrasta con los últimos cinco años, donde la asignación óptima a bonos se acercó al 0% debido a sus bajos rendimientos, mientras las acciones tuvieron un desempeño sólido.

Para los próximos meses, Goldman Sachs espera que el crecimiento de las ganancias empresariales, impulsado especialmente por el sector tecnológico y las compañías ligadas a la inteligencia artificial (IA), respalde el desempeño de las acciones. La irrupción de nuevos productos y servicios basados en IA abre oportunidades de ingresos adicionales que podrían incluso amortiguar el efecto de los mayores rendimientos de los bonos. No obstante, el banco advierte sobre un escenario de corto plazo complicado por tensiones geopolíticas en Medio Oriente, una política monetaria restrictiva y las inversiones masivas en infraestructura de IA.

El rendimiento del Treasury estadounidense a 10 años, que ronda el 5,3%, se encuentra por encima del promedio histórico de 4,7% calculado por Goldman Sachs Research para los últimos 250 años. Este nivel es considerado un punto de partida razonable para la inversión en renta fija a largo plazo, ya que mayores rendimientos pueden mitigar caídas de precios. Sin embargo, el riesgo en estos activos sigue siendo elevado debido a la incertidumbre sobre la inflación, la política monetaria y las tensiones geopolíticas. En comparación con el efectivo, el rendimiento de los bonos no siempre resulta necesariamente atractivo, y podría haber más valor en la deuda pública de corto y mediano plazo, que ofrece rendimientos similares a los de vencimientos más largos pero con menor potencial de alza en sus tasas.

La correlación entre acciones y bonos ha sido un punto de preocupación reciente, ya que en muchos casos sus precios se han movido en la misma dirección, limitando el beneficio de la diversificación. La volatilidad en los precios de la energía, las tensiones geopolíticas y la política monetaria restrictiva presionan al alza los rendimientos de los bonos y afectan negativamente a las acciones. En Europa, el aumento de los rendimientos de los títulos soberanos de Francia e Italia frente a los de Alemania añade volatilidad y riesgo cambiario. En este contexto, los bonos del Tesoro estadounidense, los títulos alemanes y la deuda pública británica podrían ser buscados como activos de refugio. Goldman Sachs Research anticipa que una mayor normalización de la inflación podría llevar a una correlación más negativa entre acciones y bonos, y advierte que un endurecimiento excesivo de las condiciones financieras podría deteriorar las perspectivas de crecimiento.

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