China exige baja de aranceles a EEUU para destrabar compra de u$s17.000 millones en productos agrícolas
China condiciona la reactivación de la compra de productos agrícolas estadounidenses a un acuerdo de reducción arancelaria mutua. El paquete de importaciones por u$s17.000 millones está en duda ante el rezago en las compras y la incertidumbre sobre el inicio del plazo del acuerdo.

Las claves de la nota
- China exige baja de aranceles a EEUU para comprar u$s17.000 millones en agro
- Acuerdo de reducción arancelaria mutua es condición clave.
- Compras chinas de carne y maíz están rezagadas (u$s7.200 millones).
- Incertidumbre sobre inicio del plazo del acuerdo de compra.
- Reducción de aranceles es indispensable para compras a gran escala.
El Ministerio de Comercio de China ha comunicado su disposición a reactivar la compra de productos agrícolas de Estados Unidos, pero ha puesto como condición un acuerdo sobre recortes arancelarios recíprocos entre ambas naciones. Esta postura surge tras la cumbre entre Xi Jinping y Donald Trump en septiembre, donde se planteó un paquete de reducciones arancelarias mutuas por un valor total de u$s60.000 millones. Dentro de este esquema, se contempla la importación de aproximadamente u$s17.000 millones en productos agrícolas estadounidenses que China solía adquirir en 2024, aunque los detalles finales aún no han sido cerrados por los gobiernos.
Huang Ling, portavoz del Ministerio de Comercio chino, enfatizó la necesidad de que Estados Unidos colabore para crear condiciones favorables al comercio agrícola, lo que incluye la reducción conjunta de aranceles, la eliminación de barreras no arancelarias y la ampliación del acceso al mercado. Desde Washington, se recuerda que la Casa Blanca anunció en mayo un compromiso de China para importar u$s17.000 millones anuales en productos agrícolas estadounidenses a partir de 2026, con un ajuste proporcional para el año en curso, superando los acuerdos previos centrados en la soja.
Si bien las importaciones de soja están cumpliendo las expectativas, el ritmo de compra del resto del complejo agroalimentario muestra un retraso considerable. Un informe de Reuters detalla que, entre enero y septiembre, las compras chinas de carne y maíz estadounidense apenas alcanzaron los u$s7.200 millones, quedando por debajo de los compromisos globales establecidos. Esto genera incertidumbre sobre cuándo comenzará a computarse el plazo del acuerdo de compra de productos distintos de la soja por u$s17.000 millones, ya que Estados Unidos no ha aclarado si el plazo inició con su anuncio de mayo o si dependerá de la concreción de las reducciones arancelarias propuestas por Pekín.
Las importaciones de estos productos se encuentran en su nivel más bajo para este período desde 2019, coincidiendo con el punto álgido de la primera guerra comercial entre ambos países. El lento avance en las compras aumenta las dudas sobre un incremento significativo en las importaciones chinas este año, lo que agrava la presión sobre los agricultores estadounidenses, ya afectados por altos costos de combustible e insumos. Intermediarios del mercado agrícola señalan que una reducción de aranceles es indispensable para que las compras a gran escala vuelvan a ser comercialmente viables, un factor clave para el mercado de commodities global.
Para Rosario y la región, este escenario representa una oportunidad latente pero incierta. El complejo agroexportador santafesino, fuerte productor de soja, maíz y derivados, podría beneficiarse de una normalización de las relaciones comerciales y la consecuente demanda china. Sin embargo, la dependencia de las negociaciones bilaterales entre EE.UU. y China, y la posibilidad de que estas se vean afectadas por tensiones geopolíticas o cambios en las políticas comerciales, introduce un elemento de volatilidad. La concreción de estos acuerdos podría influir en los precios internacionales de los granos, impactando directamente en las decisiones de siembra y comercialización de los productores locales. La falta de claridad en los plazos y las condiciones arancelarias genera cautela y subraya la importancia de seguir de cerca los desarrollos de la política comercial estadounidense y china.
