Salarios: tras la caída de febrero, se agranda la brecha entre sectores y persisten las dudas sobre una recuperación
El salario promedio del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) registró una caída real del 0,2% en febrero, profundizando la brecha entre sectores y generando incertidumbre sobre una recuperación sostenida del poder adquisitivo.

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Resumen Inteligente
Puntos Clave
- Caída real del salario promedio SIPA del 0,2% en febrero.
- Brecha salarial acentuada: Construcción (-12,4%) y Textiles (-12,3%) con pérdidas de dos dígitos, mientras Aceiteros (+12,7%) crecieron.
- Paritarias rezagadas: Aumentos promedio de 1,4% en marzo frente a una inflación del 3,4%.
- Estancamiento del empleo: Caída del 1,5% en asalariados privados y crecimiento del 4% en monotributo; informalidad del 43%.
- Perspectivas negativas: Expectativas empresarias de contratación se tornaron negativas, anticipando continuidad de la dinámica salarial desfavorable.
El salario promedio del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) mostró una caída real del 0,2% en febrero, revirtiendo dos meses de recuperación, aunque se mantuvo 3 puntos porcentuales por encima del nivel de noviembre de 2023. Sin embargo, el haber conformado por los principales Convenios Colectivos de Trabajo (CCT) se contrajo un 1,7% en términos reales en el segundo mes del año, acumulando una baja del 7% desde el inicio de la gestión de Javier Milei. Los indicadores salariales, incluyendo el índice de salarios privados registrados del INDEC que mostró su sexta baja real consecutiva con un retroceso del 1,3% en febrero, reflejan un persistente deterioro del poder adquisitivo, ya que las negociaciones paritarias continúan por detrás de la inflación.
Esta dinámica ha acentuado la brecha entre sectores, con actividades como Construcción (-12,4%), Textiles (-12,3%) y Gastronomía (-9,5%) registrando pérdidas reales de dos dígitos en el último año, mientras otros como Aceiteros (+12,7%), Encargados de Edificio (+5,6%) y Transporte automotor (+3,8%) lograron variaciones positivas. El mercado laboral acompaña este panorama con un empleo registrado estancado, una reducción del 1,5% en el empleo asalariado privado y un crecimiento del 4% en el monotributo, además de una informalidad del 43%. Las perspectivas futuras no son alentadoras, con expectativas empresarias negativas para la contratación y paritarias que anticipan que la dinámica de pérdida de poder adquisitivo podría continuar.
Esta noticia es crucial para inversores, productores y empresarios argentinos porque impacta directamente en el poder adquisitivo de los consumidores, la demanda interna y los costos laborales. Un deterioro salarial persistente y un mercado laboral estancado sugieren una desaceleración del consumo y un entorno económico desafiante, afectando la rentabilidad de las empresas y las decisiones de inversión.

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