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Un asado, la IA y los asesores financieros

Por Alejandro Manera - Investments | CFA Level I | AFC Certified | Business Intelligence | Controlling |

Administrador
21 de abril de 2026Hace 18h
Un asado, la IA y los asesores financieros

El viernes pasado, en un asado con amigos de distintos perfiles y ocupaciones, salió el tema de la inteligencia artificial. En un momento de la charla, uno de ellos —un tipo culto, periodista y político— me miró y me dijo: “Los que están jodidos son ustedes.” La frase captó mi atención de inmediato, y continuó: “Leí que si le pedís a ChatGPT que te asesore en inversiones, te dice en qué, dónde y cómo invertir.” De repente, el resto de la mesa hizo silencio y se giró hacia mí, esperando una respuesta. Sentí una fuerte presión para dar rápidamente un argumento contundente en contra, pero no pude armar ni media frase y solo me salió un muy político: “Nadie va a estar ajeno al impacto de la IA.” Me quedé toda la noche con un sabor amargo y miles de preguntas sin responder.

“Nadie va a ser ajeno al impacto de la IA.” Es cierto, es así. El que no lo vea va a sufrir las consecuencias. Aun así, ese debate me hizo pensar mucho, y voy a tratar de poner sobre el papel mis ideas al respecto. Es probable que muchas apliquen a todos los ámbitos, y no está mal que así sea.

Subirse al tren
Lo primero que me vino a la cabeza fue una frase que me dijeron hace mucho tiempo y que seguramente te suene familiar: “Los cambios tecnológicos son como un tren que viene de frente. Uno elige si subirse o dejarse llevar por delante.” Para mí, negarme al uso de la IA no es una opción, y eso ya me pone en otro plano.

¿Primera clase o turista?
Siguiendo con la analogía del tren, es clave saber dónde ubicarse. Me refiero al tipo de uso que se le da a una herramienta que se desarrolla segundo a segundo. Se puede usar para “googlear” de forma más avanzada, para automatizar tareas rutinarias o para desarrollar aplicaciones que trabajen por uno. Personalmente, hoy la uso para armar reportes de clientes, analizar carteras en tiempo real, obtener información para informes de mercado, calendarizar comunicaciones y vencimientos, y automatizar la lectura de mi casilla de correo, entre otras cosas. Hace dos semanas migré de ChatGPT a Claude y sentí que el cielo se abrió. Pero a la vez, eso me alertó: el desafío va a ser mantenerse atento a los cambios para surfear esta ola de la mejor manera posible.

Decidir
La semana pasada, en un evento de la industria, el orador principal cerró su exposición con una frase muy potente: “En una época donde conseguir información se ha vuelto muy fácil, decidir va a ser cada vez más difícil. Y esa va a ser la clave de todo asesor financiero.”

Dato, no opinión
Dejando de lado mis opiniones, vamos a los datos. Un informe de McKinsey (*) de 2025 estima que hacia 2034 habrá un déficit de entre 90.000 y 110.000 asesores financieros en el mercado estadounidense, equivalente al 24% del total actual. Además, el informe señala que las relaciones asesor-cliente crecerían entre un 28% y un 34% en la próxima década. Vale aclarar que se trata del mercado norteamericano, infinitamente más desarrollado que el latinoamericano. Respecto a la IA, el informe es contundente: la IA no reemplaza al asesor, lo potencia, liberándolo de entre el 20% y el 30% del tiempo operativo.

Volviendo al asado
Hoy sé cuál hubiera sido mi respuesta. No, los asesores financieros no estamos “jodidos”. Estamos ante una oportunidad enorme: la de usar la tecnología para hacer mejor lo que siempre fue —y seguirá siendo— irreemplazable: acompañar a una persona en decisiones que impactan su vida, su familia y su futuro. La IA puede procesar datos, pero no puede sentarse a la mesa con un cliente en un momento de incertidumbre y transmitirle confianza. Eso, por ahora, sigue siendo nuestro trabajo. Y si lo hacemos bien, siempre lo será.

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