Tesoro de EEUU gastará u$s20 billones en intereses de deuda en la próxima década
El Tesoro de Estados Unidos proyecta destinar u$s20,1 billones al pago de intereses de su deuda pública entre 2026 y 2036. Esta cifra refleja la creciente presión del endeudamiento y un déficit fiscal que se amplía.

Las claves de la nota
- u$s20,1 billones en intereses de deuda en 10 años
- Deuda pública de EEUU supera los u$s40 billones
- Déficit fiscal proyectado en más de u$s3 billones para 2036
- Gasto en intereses superará al de defensa en 2036
- Problemas de solvencia en Seguridad Social y Medicare
La Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) de Estados Unidos estima que el Tesoro deberá desembolsar la asombrosa cifra de u$s20,1 billones en concepto de intereses de deuda durante la próxima década, abarcando el período de 2026 a 2036. Este cálculo subraya la magnitud del desafío fiscal que enfrenta la mayor economía del mundo, que ya acumula una deuda cercana a los u$s40 billones y proyecta un déficit fiscal en constante expansión.
Las proyecciones indican que el pago de intereses, que ascendió a u$s1,2 billones en 2026, se acercaría a los u$s2,5 billones anuales para 2036, lo que equivale a unos u$s200.000 millones mensuales. Este compromiso financiero representa un costo significativo que limita el margen presupuestario para otras prioridades gubernamentales. El déficit fiscal estadounidense, que se situó alrededor de los u$s2 billones en 2026, se proyecta que supere los u$s3 billones en 2036, acumulando un desequilibrio presupuestario total de u$s25,6 billones en la década.
La presión financiera se ve agravada por el envejecimiento de la población, que incrementará los gastos en seguridad social y atención sanitaria. El gasto en prestaciones sociales aumentaría de u$s3,7 billones en 2026 a u$s6,1 billones en 2036. Adicionalmente, el fondo fiduciario de la Seguridad Social podría agotarse en poco más de siete años, y Medicare enfrentaría problemas de solvencia en aproximadamente seis años y medio.
A pesar de las esperanzas de que un mayor crecimiento económico impulse los ingresos fiscales, especialistas como Phil Swagel, director de la CBO, advierten que el crecimiento por sí solo no resolverá el déficit estructural del 6% del PBI. La creciente automatización y el avance de la inteligencia artificial también plantean interrogantes sobre la recaudación futura. La CBO no prevé una fecha para una crisis fiscal inminente, pero enfatiza la necesidad de medidas políticas para abordar el creciente endeudamiento y sus costos asociados.
Para Argentina y la región, este escenario de creciente deuda e intereses en Estados Unidos puede tener implicaciones indirectas. Un mayor costo de financiamiento para el Tesoro estadounidense podría traducirse en tasas de interés globales más altas, encareciendo el acceso al crédito para economías emergentes. Además, la fortaleza del dólar, influenciada por la política fiscal y monetaria de EE.UU., impacta en las monedas regionales y en el costo de las importaciones. La inestabilidad fiscal en la principal economía del mundo también puede generar volatilidad en los mercados financieros internacionales, afectando a los inversores y a los flujos de capital hacia países como Argentina.
