Servicios clave para la inflación: Analistas advierten que tarifas y ajustes indexados frenan su caída a pesar de la economía débil y el dólar estable
Analistas señalan que el aumento de tarifas de servicios como luz, gas y transporte, junto con la indexación de precios, impiden una desaceleración inflacionaria más pronunciada, a pesar de una economía en recesión técnica y un dólar planchado.

Las claves de la nota
- Servicios aumentaron 30,2% entre enero y septiembre.
- Tarifas de energía y transporte duplicadas en términos reales.
- Indexación y costos energéticos impulsan la inflación de servicios.
- Dólar planchado tiene menor impacto en servicios.
La persistencia de la inflación en Argentina se ve fuertemente influenciada por el comportamiento de los servicios, que han acumulado un aumento del 30,2% entre enero y septiembre, superando en casi 10 puntos porcentuales a la suba de los bienes. Este fenómeno se explica, en parte, por la recomposición de tarifas de servicios regulados como luz, gas y transporte, que habían quedado rezagados en la gestión anterior. A pesar de la desaceleración general del Índice de Precios al Consumidor (IPC), los servicios continúan mostrando una tendencia alcista, impulsados también por la indexación de contratos y mayores costos energéticos, agravados por el contexto internacional y la guerra en Medio Oriente.
Según análisis de consultoras como Econviews e Invecq, las tarifas de energía y transporte público han experimentado incrementos reales significativos desde la asunción del gobierno de Javier Milei. Esto refleja un esfuerzo por reducir subsidios y alinear precios con costos, pero genera una resistencia a la baja de la inflación esperada por el Ejecutivo. La influencia del tipo de cambio en estos servicios es menor que en los bienes transables, lo que limita el efecto del ancla cambiaria. La inflación núcleo, si bien muestra signos de desaceleración, se ve empujada al alza por la estacionalidad y los precios regulados.
Para la región de Rosario y Santa Fe, el impacto de estos aumentos en los servicios se traduce en una mayor presión sobre el poder adquisitivo de los hogares y un encarecimiento de los costos operativos para las empresas, especialmente aquellas con alto consumo energético. La recomposición tarifaria aún no ha finalizado, lo que sugiere que esta tendencia podría mantenerse en los próximos meses. La volatilidad climática, como el fenómeno de El Niño, también podría generar presiones adicionales sobre ciertos precios, como la carne, afectando la canasta de consumo y la competitividad del sector agropecuario.
