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Las señales de la Fed y las crecientes tensiones en Medio Oriente ponen en jaque al mercado

Informe diario sobre economía y mercados elaborado por Portfolio Personal

Administrador
19 de marzo de 2026Hace 2d
Las señales de la Fed y las crecientes tensiones en Medio Oriente ponen en jaque al mercado

La Reserva Federal mantuvo inalterado el rango de política monetaria, entre 3,5% y 3,75%. La votación fue 9 a 1 y el único que votó a favor de bajar fue Miran, el gobernador designado por Trump. En cambio, Waller, que lo había acompañado en enero, esta vez votó por mantener.
En el comunicado, la descripción del mercado laboral pasó de haber mostrado señales de estabilización a haber variado poco en los últimos meses, una redacción más neutral que evita comprometerse con una mejora que los datos recientes no respaldan. Más relevante aún, marzo incorporó una oración completamente nueva que reconoce que las implicancias de los desarrollos en Medio Oriente para la economía estadounidense son inciertas. La Fed no agrega frases sin razón y esta incorporación es la forma institucional de decirle al mercado que el conflicto ya está dentro de la función de reacción del comité.

En el plano de las proyecciones, el dot plot de marzo confirmó la mediana de un solo recorte para 2026, en línea con diciembre. Sin embargo, el organismo revisó al alza la inflación PCE del 2,4% al 2,7% y la núcleo del 2,5% al 2,7%, mientras que el PBI se ajustó levemente al alza a de 2,3% anual a 2,4% y el desempleo se mantuvo en 4,4%. El driver detrás de la revisión de inflación es el shock de petróleo derivado del conflicto en Medio Oriente y Powell fue explícito al señalar que las expectativas de inflación de corto plazo subieron en las últimas semanas por la suba del crudo.
En su discurso, Powell dejó tres definiciones relevantes. En primer lugar, reconoció que el proceso de desinflación no avanza al ritmo esperado. En esta línea, advirtió que el shock energético introduce fuerzas contrapuestas, con presión alcista sobre la inflación y un efecto contractivo sobre el gasto y el empleo, aunque destacó que, al ser Estados Unidos exportador neto de energía, parte del impacto negativo se compensa vía mayores ingresos del sector. Por último, señaló que, después de varios años con inflación por encima del 2%, a la Fed le resulta más difícil asumir que un shock energético será transitorio. En otras palabras, tiene menos margen para restarle importancia y esperar que el efecto se diluya solo.
Bajo este marco, el mercado recalibró las expectativas. Tras el dato de inflación y la guía de la Fed, el escenario base ahora es que mantengan la tasa sin cambios hacia fin de año, con una probabilidad que pasó de 47% el martes a 74% hoy. Incluso, empieza a aparecer una probabilidad del 10% de que la suban 25 pbs, cuando el martes era nula. De esta forma, los rendimientos de los Treasuries avanzaron a lo largo de la curva. La tasa a 2 años sumó casi 10 pbs hasta 3,77%, mientras que la tasa a 10 años hizo lo propio con una suba de 7 pbs hasta 4,27%. Por su lado, los principales índices de Wall Street cerraron en rojo. El Dow Jones, el Nasdaq y el S&P 500 retrocedieron 1,6%, 1,5% y 1,4%, respectivamente. En este contexto, la volatilidad del segmento, medida por el VIX, incrementó 12,2% y cerró en 25,1.
Por otro lado, la escalada en Medio Oriente sumó un nuevo foco de tensión en el mercado energético global. El ataque sobre South Pars, el mayor yacimiento de gas del mundo compartido entre Irán y Qatar, junto con los daños reportados en infraestructura clave de licuefacción en territorio qatarí, encendió las alarmas sobre la seguridad de la oferta global de gas. No se trata de un activo más. Qatar concentra cerca del 20% del comercio mundial de GNL, por lo que cualquier disrupción en su capacidad exportadora tiene implicancias directas sobre Europa y Asia, que dependen fuertemente de ese suministro. En este contexto, Donald Trump buscó tomar distancia del episodio, marcando diferencias con la estrategia israelí y dejando entrever tensiones dentro del propio frente occidental.
Este escenario empieza a reconfigurar el mercado global de gas con efectos que podrían extenderse más allá del corto plazo. La incertidumbre ya no pasa solo por el flujo físico inmediato, sino por el riesgo de daños persistentes en infraestructura crítica, lo que obliga a repricear la prima geopolítica en los precios de la energía. En paralelo, el petróleo también reacciona con fuerza, aunque de manera desigual. El Brent, más expuesto a disrupciones en Medio Oriente, incorpora una prima de riesgo mucho mayor, mientras que el WTI, más ligado a la dinámica doméstica de Estados Unidos y con menor exposición directa a esos flujos, queda relativamente rezagado. Hoy, el Brent sube 5,7% hasta 113,7, el WTI apenas 0,4% hasta US$96,7 y el gas natural (NG1) trepa 3,7%

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