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Empresarios apoyan rumbo económico pero reclaman por impuestos, contrabando y obra pública
Empresarios y inversores respaldan el rumbo económico del gobierno, esperando su continuidad post-2027. Sin embargo, persisten fuertes reclamos por la alta presión impositiva, el crecimiento del contrabando y la paralización de la obra pública, que impactan negativamente en la competitividad y la producción.
- Empresarios apoyan rumbo económico pero reclaman ajustes.
- Preocupación por alta carga impositiva y contrabando.
- Paralización de obra pública limita producción.
- Macro ordenada contrasta con micro deprimida.
A pesar de reconocer el acierto en dejar atrás el "kirchnerismo" con sus sobreprecios y corrupción, el sector empresarial argentino expresa inquietud por la paralización de la obra pública y la durabilidad del actual modelo económico. Inversores y empresarios locales coinciden en la necesidad de que los pilares del gobierno actual, como el superávit fiscal, el fortalecimiento del Banco Central, la apertura económica y el pago de deuda, trasciendan el mandato presidencial de Javier Milei y se mantengan más allá de 2027.
Si bien se esperan continuas buenas noticias "macro", como una nueva caída en la inflación de mayo y junio, el foco de preocupación se traslada a la "microeconomía". Sectores productivos enfrentan dificultades significativas, incluyendo una carga impositiva considerada excesiva, especialmente los impuestos subnacionales como Ingresos Brutos y tasas municipales, que dificultan la competencia con productos importados. La falta de recuperación del consumo masivo, producto de ingresos deprimidos, se suma a la inquietud general.
El contrabando se ha convertido en otro punto crítico, con estimaciones que señalan que un porcentaje considerable de productos como celulares y perfumes ingresan al país sin tributar impuestos. La falta de controles efectivos, incluso en plataformas de comercio electrónico, agrava la situación, desfavoreciendo a la industria nacional. Adicionalmente, la paralización de la obra pública y la falta de infraestructura adecuada, como rutas y puertos en buen estado, limitan la expansión productiva y la competitividad del país.
La "macro" ordenada, evidenciada por el riesgo país por debajo de los 500 puntos básicos y la acumulación de reservas del Banco Central, contrasta con una "micro" deprimida. La ausencia de diálogo entre el gobierno y sectores clave como la construcción, reflejada en la no asistencia de funcionarios a eventos sectoriales, subraya la brecha entre los objetivos macroeconómicos y las realidades operativas de las empresas.
La noticia es relevante para inversores y empresarios argentinos al delinear el consenso sobre la continuidad del modelo económico, pero también expone los desafíos estructurales que aún persisten. Es crucial vigilar la evolución de los reclamos impositivos y de infraestructura, así como las medidas concretas para combatir el contrabando, ya que estos factores impactan directamente en la competitividad y el potencial de crecimiento de las empresas argentinas, incluyendo las de Rosario y la región.

