Dólar quieto, inflación en alza: los dólares del campo acentúan el freno sobre el tipo de cambio
La liquidación de divisas del sector agropecuario, estimada en más de USD 7.000 millones en el segundo trimestre, fortalecerá la apreciación del peso en un contexto de inflación persistente.

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Resumen Inteligente
Puntos Clave
- Ingreso de USD 7.000-7.500 millones del agro en el segundo trimestre
- Aumento de la oferta de dólares presiona a la baja el tipo de cambio
- Inflación proyectada del 29,4% interanual para diciembre de 2026 (REM)
- El BCRA continúa comprando dólares para sostener el tipo de cambio
- Supercosecha de maíz y buena cosecha de soja impulsan las exportaciones
El mercado cambiario argentino se enfrenta a un escenario particular en el segundo trimestre de 2026: un ingreso importante de dólares provenientes de la cosecha gruesa, estimado entre USD 7.000 y USD 7.500 millones, coincide con una inflación persistente y una tendencia a la estabilidad o incluso apreciación del tipo de cambio. Este flujo de agrodólares intensificará la presión a la baja sobre el dólar, a pesar de que el Banco Central continúa comprando divisas.
El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central muestra que los analistas han corregido al alza sus proyecciones de inflación. Mientras que en abril de 2025 se esperaba una inflación interanual del 17,8% para diciembre de 2026, ahora se proyecta un 29,4%. A pesar de la inflación, las proyecciones para el dólar son más bajas que las del año pasado, ubicándose en $1.700,10 para fin de año.
Según el consultor Javier Preciado Patiño, la supercosecha de maíz y la buena cosecha de soja impulsarán las exportaciones, aunque la decisión de los productores de vender o retener la cosecha será clave. La finalización del efecto de las "retenciones cero" de septiembre también influirá en el mercado.
Esta noticia es relevante para inversores y productores agrícolas porque anticipa un período de estabilidad cambiaria impulsado por la liquidación de la cosecha gruesa, a pesar de la persistente inflación. Los productores deben considerar la conveniencia de vender o retener su producción, mientras que los inversores deben evaluar el impacto de esta dinámica en sus estrategias.

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