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Estancamiento de salarios y empleo formal pese a actividad económica récord en Argentina
A pesar de que el PBI argentino marca máximos históricos, el empleo formal privado y los salarios reales se encuentran estancados. El crecimiento se concentra en sectores exportadores con baja generación de empleo, afectando el poder adquisitivo de los hogares.
- PBI argentino en máximos históricos.
- Empleo formal y salarios reales estancados.
- Crecimiento concentrado en sectores exportadores.
- Sectores de mercado interno rezagados en empleo e ingresos.
- Pérdida de poder adquisitivo salarial en los últimos 7 meses.
La economía argentina atraviesa un período de estabilidad macroeconómica con indicadores de actividad en niveles históricos, según datos del Indec. Sin embargo, este crecimiento no se traduce en mejoras sustanciales para el empleo asalariado formal privado ni en una recuperación significativa de los salarios reales. La dinámica salarial ha mostrado una pérdida de poder adquisitivo frente a la inflación en los últimos siete meses, limitando la capacidad de consumo de los hogares y restringiendo una recuperación amplia de la demanda interna.
El mercado laboral formal exhibe fatiga, con actividades vinculadas al comercio exterior impulsando el crecimiento, mientras que los sectores orientados al mercado interno presentan rezagos en la generación de empleo y en la recuperación de los ingresos. Un análisis de Fundación Mediterránea-Ieral señala que los segmentos más dinámicos en materia exportadora y de inversión representan solo el 3% del empleo total y el 7% del empleo asalariado privado registrado, lo que impide que la bonanza del frente externo se cristalice automáticamente en los ingresos de los hogares.
Sectores como la energía, la minería y los servicios financieros muestran resultados positivos, pero su peso en la creación de empleo formal privado es menor que el de la industria, construcción o comercio interior, que exhiben un comportamiento más errático. La actividad económica fuera de los sectores primarios, como la construcción, la industria y el comercio, se encuentra estancada desde febrero del año pasado, según la consultora Equilibra. Incluso en sectores ganadores como la energía, algunos subsectores experimentaron caídas en la ocupación formal por la destrucción de puestos en yacimientos de petróleo convencional, al margen del boom de Vaca Muerta.
Para los próximos meses, no se espera un repunte significativo del empleo privado formal. En el mejor de los casos, podría haber una pequeña recuperación del salario real en algunos meses, pero se dificulta la recuperación del consumo agregado debido a la caída del ingreso disponible de las familias. Un reporte del IIEP-UBA indicó que en febrero de 2026, el empleo formal aumentó en 8 mil puestos respecto al mes anterior, tras nueve meses consecutivos de caída. No obstante, el nivel total de empleo asalariado formal continuó por debajo de los valores del año previo, con una pérdida de 106 mil puestos frente a febrero de 2025 y de 290 mil puestos respecto a noviembre de 2023.
Esta noticia es crucial para inversores y empresarios argentinos, ya que la desconexión entre el crecimiento macroeconómico y la realidad laboral y salarial impacta directamente en el consumo interno y la demanda agregada. Es fundamental seguir de cerca la evolución del empleo privado formal y los salarios reales para evaluar la sostenibilidad del modelo de crecimiento y las perspectivas de sectores vinculados al mercado interno. La dualidad productiva observada sugiere que las inversiones en sectores exportadores no generan un derrame automático sobre la economía en general.

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