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Importar maquinaria usada será más fácil para las empresas: claves del nuevo régimen
El Gobierno modificó el régimen para importar líneas de producción usadas, reduciendo exigencias y ampliando beneficios tributarios, lo que facilitará la modernización productiva.
- Reducción exigencia compra bienes nacionales al 10%
- Ampliación de antigüedad máxima a 30 años para equipos reconstruidos
- Aranceles reducidos al 25% para equipos importados
- Inclusión de generación de energía y almacenes inteligentes
El Gobierno nacional ha implementado modificaciones significativas al régimen de importación de líneas de producción usadas a través del Decreto 483/2026. El objetivo principal es dinamizar la modernización del entramado productivo argentino y facilitar el acceso de las empresas a equipamiento industrial, buscando así potenciar la competitividad de los productos nacionales.
Entre las novedades más destacadas se encuentra la reducción de la exigencia de compra de bienes nacionales, que disminuye del 30% al 10% del valor FOB de los equipos usados importados. Esta medida busca aliviar la carga financiera para las empresas que invierten en tecnología. Además, se amplió el espectro de actividades alcanzadas por el régimen, incluyendo ahora proyectos de generación de energía eléctrica y sistemas de almacenamiento inteligente, así como equipamiento para el tratamiento de contaminantes.
La normativa también flexibiliza las condiciones de antigüedad de los equipos. Si bien el límite general para maquinaria usada es de 20 años, se extiende a 30 años para aquellos equipos que hayan sido reconstruidos o actualizados, abriendo la puerta a la incorporación de tecnología más accesible. En cuanto a los beneficios tributarios, los equipos importados bajo este régimen pagarán solo el 25% de los aranceles habituales, una reducción sustancial que apunta a abaratar costos de inversión.
Estas medidas tienen un impacto directo en la región de Rosario, un polo industrial y agroexportador clave para Argentina. La facilidad para importar maquinaria moderna, incluso de segunda mano pero actualizada, podría impulsar la eficiencia y la capacidad productiva de las industrias locales, desde la metalmecánica hasta la alimenticia. La reducción de la obligación de compra de bienes nacionales, si bien busca simplificar, también plantea la necesidad de que el sector productivo local ofrezca alternativas competitivas para captar una porción de esa inversión.
Esta medida es crucial para inversores y productores argentinos que buscan modernizar sus plantas a un menor costo. La reducción de aranceles y la flexibilización en la antigüedad de la maquinaria son incentivos directos para la inversión productiva. Se debe observar la capacidad del sector de bienes nacionales para competir y la efectividad de la medida en la dinamización de la economía real.

