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Gasto primario: para cumplir con el FMI, el Gobierno debería continuar con la "motosierra" en 2026
Un informe del IARAF proyecta que el gasto público deberá caer entre 2,8% y 3,8% en términos reales este año para alcanzar el superávit primario del 1,4% del PBI comprometido con el FMI. El ajuste se concentraría en el gasto no indexado.
- Gasto público real caería entre 2,8% y 3,8% en 2026.
- Meta de superávit primario: 1,4% del PBI.
- Ajuste se concentrará en gasto no indexado.
- Inversión pública se reduciría 75%-76% real.
- Jubilaciones y AUH mostrarían recuperación.
El Gobierno argentino deberá mantener una política de ajuste del gasto primario durante 2026 para cumplir con la meta de superávit primario del 1,4% del PBI acordada con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Un reciente análisis del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) estima que el gasto público real podría disminuir entre un 2,8% y un 3,8% este año, dependiendo de la evolución de la recaudación tributaria.
Este ajuste prolongaría la tendencia de contracción del gasto público, llevándolo a acumular tres años consecutivos de recorte y situándolo cerca de un 30% por debajo de los niveles reales de 2023. El informe del IARAF plantea dos escenarios para el segundo semestre de 2026: uno pesimista con una caída del 4% en ingresos tributarios reales y uno más favorable con una baja del 3%. En ambos casos, la conclusión es la necesidad de profundizar el recorte sobre el gasto no indexado.
El gasto primario no indexado, que abarca salarios públicos, programas sociales, subsidios e inversión, debería contraerse entre un 7,4% y un 9,5% real en 2026. Por el contrario, el gasto indexado, principalmente jubilaciones y pensiones, registraría un leve aumento real del 1,3%. La inversión pública sería uno de los rubros más afectados, con una caída real del 75% al 76% respecto a 2023, y las transferencias a provincias y corrientes también sufrirían recortes significativos.
A pesar de un posible ingreso de u$s 2.000 millones por privatizaciones, estos fondos no aliviarían la presión sobre el gasto, ya que el FMI no los computa para la meta fiscal. En contraste, el gasto indexado, como la Asignación Universal por Hijo (AUH), mostraría una recuperación, superando en casi un 79% los niveles de 2023.
Este análisis es crucial para inversores y empresarios argentinos, ya que detalla la política fiscal que el gobierno planea mantener para cumplir con el FMI. La continuidad del ajuste en el gasto no indexado, especialmente en inversión y transferencias, tendrá un impacto directo en la actividad económica y el consumo. Los agentes económicos deberán seguir de cerca la evolución de la recaudación y la capacidad del gobierno para ejecutar los recortes previstos.

