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El salto de la IA: cómo invertir en los próximos "unicornios" antes de que lleguen a la Bolsa
La inversión en empresas de Inteligencia Artificial en etapa avanzada, previo a su salida a bolsa, se presenta como una oportunidad clave para capturar altas rentabilidades, según expertos del sector financiero.
- Inversión en "Late-Stage Venture" de empresas de IA.
- Mercados secundarios: acceso a acciones antes del IPO.
- Anthropic: valuación de US$ 20.000 millones a US$ 900.000 millones.
- Filtros: IA, validación de gigantes, diversificación.
- Sectores: energía y humanoides.
El mundo financiero se encuentra en medio de una revolución impulsada por la Inteligencia Artificial (IA), comparable a la llegada de internet pero con una velocidad de transformación mucho mayor. La pregunta clave para los gestores de patrimonio ya no es si participar, sino cómo capitalizar esta ola tecnológica. La respuesta parece residir en el "Late-Stage Venture", un segmento que involucra a empresas maduras pero aún no listadas en bolsa (IPO).
Históricamente, los inversores minoristas podían beneficiarse de las ganancias iniciales al comprar acciones en el debut bursátil. Sin embargo, las empresas ahora permanecen privadas por más tiempo, utilizando el capital privado para crecer sin la presión de los informes trimestrales. Esto implica que el mayor salto de valor ocurre en los 1 a 4 años previos al IPO. El "secreto" para acceder a estas oportunidades radica en los mercados secundarios, donde se pueden adquirir acciones de empleados o inversores tempranos que necesitan liquidez, a menudo con descuentos significativos. Un ejemplo de esto son las "esposas de oro", empleados con opciones valiosas pero sin liquidez para ejercerlas.
Casos de éxito como el de Spotify, con una multiplicación de la inversión por tres en dos años y medio, o el de Anthropic (competidora de ChatGPT), que pasó de una valuación de US$ 20.000 millones a US$ 900.000 millones tras una inversión en serie B, demuestran el potencial de estas estrategias. Para seleccionar estas apuestas, se aplican filtros estrictos: la IA como base tecnológica, la validación de grandes tecnológicas ("Siete Magníficas") y la diversificación del fondo (ninguna compañía supera el 10%).
El interés se expande más allá del software hacia la infraestructura, con un foco en energía y robótica. La necesidad creciente de energía para sostener la IA y el desarrollo de robots humanoides para uso logístico son áreas de gran potencial. No obstante, se advierte sobre los riesgos inherentes: son inversiones ilíquidas con plazos de maduración de 3 a 10 años, lo que exige prudencia y un horizonte de inversión a largo plazo. Si bien no se mencionan ejemplos directos de inversión en Argentina en este segmento, la tendencia global de IA y venture capital podría influir en el ecosistema local, incentivando la búsqueda de financiación para startups tecnológicas con potencial disruptivo.
La inversión en empresas de Inteligencia Artificial en etapas tempranas, particularmente en "Late-Stage Venture", representa una oportunidad de alto crecimiento para inversores con visión a largo plazo. Los inversores argentinos deben estar atentos a la evolución de estos mercados y a la posibilidad de acceder a fondos o vehículos de inversión que permitan participar en estas rondas de financiación privada, especialmente considerando el potencial de la IA para transformar diversas industrias. La clave será identificar las empresas con bases tecnológicas sólidas y el respaldo de grandes jugadores del sector.

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