Crisis autopartista: dos empresas cierran y otras peligran por el fin de la producción local de la camioneta Amarok
El cambio en la producción de la camioneta Amarok, que pasará a ensamblarse localmente con la mayoría de sus piezas importadas de China, provocó el cierre de dos autopartistas y pone en jaque a otras firmas proveedoras que dependían exclusivamente de este modelo.

Las claves de la nota
- Dos autopartistas argentinas cierran por fin de producción de Amarok.
- Mayoría de piezas de nueva Amarok provendrán de China.
- Más de 280 empleos directos afectados por cierres.
- Otras autopartistas en crisis buscan diversificar negocios.
La decisión de Volkswagen de discontinuar la producción local de la camioneta Amarok, reemplazándola por un modelo ensamblado en Argentina pero con componentes mayoritariamente importados desde China, ha desencadenado una severa crisis en la cadena de valor autopartista. Varias empresas proveedoras, que basaban su producción exclusivamente en este vehículo, se encuentran en una situación crítica. Dos de ellas, Kromberg & Schubert, especializada en sistemas eléctricos y cableado, y Irauto, filial del grupo español Antolin y productora de techos interiores, ya anunciaron su cierre y el cese de operaciones en el país, afectando a más de 280 puestos de trabajo directos. La noticia, comunicada oficialmente en abril del año pasado, comienza a manifestar sus efectos más duros a medida que se acerca el fin de la fabricación del modelo actual.
Otras firmas, como Pelzer System, que proveía de insonorizantes y alfombras, atraviesan una profunda crisis y buscan desesperadamente nuevos negocios para evitar su retirada definitiva de Argentina, habiendo reducido drásticamente su personal. Si bien algunas empresas como Motherson y Caimari, que proveen a otros clientes y tienen mayor diversificación, no verían su presencia en el país amenazada, el impacto en el ecosistema de proveedores locales es considerable. La situación pone de manifiesto la vulnerabilidad de las autopartistas que dependen de la producción de un único modelo o terminal automotriz, y la fragilidad de la industria ante decisiones estratégicas de las automotrices globales.
Este escenario se suma a una tendencia de deslocalización y reconfiguración de las cadenas de suministro a nivel global, exacerbada por las fluctuaciones económicas y las políticas industriales. La dependencia de componentes importados para la nueva Amarok plantea interrogantes sobre la sostenibilidad a largo plazo de la industria autopartista argentina y su capacidad para generar valor agregado local. La pérdida de empleos directos e indirectos, así como la posible desarticulación de capacidades productivas, son consecuencias directas de estas decisiones. Es crucial que el sector público y privado analicen estas dinámicas para fomentar un modelo productivo más resiliente y con mayor contenido nacional.
