Crédito al consumo en Argentina: tarjetas y préstamos personales caen en septiembre pese a baja de tasas
A pesar de la reducción de tasas de interés, la pérdida de poder adquisitivo y el aumento de la morosidad frenaron el crédito al consumo en Argentina durante septiembre, tanto en tarjetas como en préstamos personales. En contraste, los depósitos y la demanda de dólares mostraron un alza.

Las claves de la nota
- Crédito al consumo en pesos cayó en septiembre.
- Pérdida de poder adquisitivo y morosidad frenan préstamos.
- Depósitos y demanda de dólares en moneda dura aumentaron.
- Préstamos hipotecarios muestran una excepción con crecimiento real.
El crédito al consumo en Argentina experimentó una nueva retracción en septiembre, afectando tanto a las tarjetas de crédito como a los préstamos personales. Esta caída se produce a pesar de la reciente baja en las tasas de interés, evidenciando que otros factores macroeconómicos están ejerciendo una presión mayor sobre el sector. La principal causa identificada es la persistente pérdida de poder adquisitivo de los hogares, sumada a la creciente preocupación de las entidades bancarias por los niveles de morosidad, lo que las lleva a adoptar una postura más cautelosa en la concesión de financiamiento.
El panorama para el crédito en pesos contrasta fuertemente con el segmento en moneda extranjera. Mientras el financiamiento al consumo se debilita, los depósitos en dólares privados continúan en alza, alcanzando los u$s42.000 millones al cierre de septiembre, con un incremento de u$s1.000 millones en el mes. Paralelamente, la demanda de divisas para compra también se mantiene robusta, reflejando una preferencia por el resguardo de valor frente a la incertidumbre económica interna.
Desde el sector financiero, se señala que el crédito sigue siendo un eslabón que requiere mayor dinamismo. Los préstamos privados en pesos, medidos en términos reales, cedieron un -0,2% en promedio en septiembre. La composición de esta caída es heterogénea: las tarjetas de crédito mostraron una contracción del 1,2% real, en un contexto de mora elevada, mientras que los préstamos personales también cayeron marginalmente. Sin embargo, instrumentos como documentos, prendarios e hipotecarios registraron subas reales, siendo estos últimos impulsados parcialmente por programas gubernamentales y fondos específicos como los del FGS.
La baja demanda real de dinero, medida por el M2 privado, se mantiene en niveles bajos, lo que, según analistas, justifica la cautela del Banco Central en la remonetización de la economía. La falta de mejora en la demanda de pesos se ve reflejada en la continua compra de dólares por parte de los agentes económicos. La situación actual sugiere que, a pesar de los esfuerzos gubernamentales por reactivar el crédito a través de canales alternativos, la recuperación sostenida del consumo dependerá de una mejora sustancial en el ingreso real disponible y una disminución de la morosidad.
