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Por qué es poco probable que la Fed recorte su tasa en 2026
Goldman Sachs postergó su previsión de recortes de tasas de la Fed hasta 2027, citando una economía y empleo más fuertes de lo esperado y una inflación persistente por encima del objetivo.
- Fed posterga recortes de tasas hasta 2027.
- Economía y empleo de EE.UU. más fuertes de lo esperado.
- Inflación PCE se mantendría sobre 3% en 2026.
- Suba de tasas de la Fed sigue siendo poco probable.
- Impacto en mercados emergentes y Argentina.
Goldman Sachs Research ha revisado sus proyecciones sobre los recortes de tasas de la Reserva Federal (Fed), posponiéndolos ahora hasta junio y diciembre de 2027, en contraste con su expectativa previa de diciembre de 2026 y marzo de 2027. Esta modificación responde a la notable fortaleza observada en la actividad económica y el mercado laboral de Estados Unidos en los últimos meses, superando las previsiones iniciales de la entidad. El economista jefe para EE.UU. de Goldman Sachs Research, David Mericle, señala que el crecimiento del empleo se ha acelerado, y aunque se espera que el Producto Interno Bruto (PIB) crezca por debajo de su potencial en la segunda mitad del año, la tasa de desempleo proyectada para fin de año se ubica en 4,4%, un aumento que no se considera suficiente para generar urgencia en la reducción de las tasas de interés federales.
Otro factor crucial en esta recalibración es la trayectoria esperada de la inflación. Goldman Sachs anticipa que la inflación subyacente, medida por el índice de gastos de consumo personal (PCE), se mantendrá por encima del objetivo del 2% establecido por la Fed durante todo 2026. Esto se debe a los efectos persistentes de los aranceles, el aumento de los precios del petróleo, las tensiones geopolíticas en Medio Oriente y la demanda impulsada por la inteligencia artificial. Si bien se espera que algunos de estos factores comiencen a disiparse, su impacto combinado mantendría la inflación por encima del 3% el próximo año. La entidad proyecta que la inflación se acercará al objetivo del 2% recién en 2027, siempre y cuando no surjan nuevos shocks de oferta. Factores como el crecimiento salarial, que se ubica medio punto porcentual por debajo de lo necesario para una inflación del 2%, y los bajos indicadores de crecimiento de alquileres, sugieren una dinámica inflacionaria más moderada a largo plazo.
A pesar de la revisión, Goldman Sachs considera que un nuevo aumento de tasas por parte de la Fed sigue siendo poco probable, aunque reconoce que la posibilidad ha aumentado ligeramente. Históricamente, la Fed no suele endurecer su política monetaria en respuesta a shocks petroleros si no prevé una inflación persistentemente elevada. Actualmente, no se observan señales de que el shock inflacionario actual se esté expandiendo de manera generalizada en la economía. El indicador compuesto de riesgo de inflación persistente se mantiene en niveles bajos, a pesar de un leve aumento en las expectativas de inflación a largo plazo. Sin embargo, el tono reciente de las autoridades monetarias se ha vuelto más restrictivo, y varios miembros del FOMC han expresado posturas más cautelosas.
Para Argentina, esta perspectiva de tasas de interés más altas por más tiempo en Estados Unidos tiene implicaciones significativas. Un entorno de tasas elevadas en la principal economía del mundo tiende a fortalecer el dólar, lo que puede ejercer presión sobre las monedas de mercados emergentes como el peso argentino. Esto se traduce en un mayor costo de importación para el país y puede dificultar el acceso a financiamiento internacional. Además, la demanda global de commodities, un pilar de la economía argentina, podría verse moderada por un crecimiento económico estadounidense más lento de lo esperado, aunque la fortaleza del empleo podría mitigar parcialmente este efecto. Los inversores y productores argentinos deberán estar atentos a la evolución de la política monetaria de la Fed y su impacto en los flujos de capitales y las condiciones financieras globales.
La decisión de la Fed sobre las tasas de interés tiene un impacto directo en los mercados globales y, por ende, en Argentina. Los inversores y empresarios argentinos deben vigilar la evolución de la inflación y el empleo en EE.UU., así como las señales de la política monetaria de la Fed, para anticipar movimientos en el tipo de cambio, los flujos de capital y las condiciones de financiamiento internacional.

