Bancos brasileños recortan previsiones de crecimiento para 2027; Lula enfrenta presión fiscal
Los principales bancos brasileños han rebajado sus proyecciones de crecimiento para 2027 a menos de la mitad de lo estimado por el gobierno de Lula, lo que reduce los ingresos fiscales esperados y limita la capacidad del mandatario para financiar sus promesas de gasto.

Las claves de la nota
- Previsión de crecimiento de Brasil para 2027 rebajada a 0,3%-0,6%
- Tasa de interés de referencia de Brasil se mantiene en 13,75%
- Producción industrial brasileña cayó 2,5% interanual en septiembre
- Presión fiscal sobre el gobierno de Lula por menor recaudación esperada
Los principales bancos de Brasil han ajustado a la baja sus proyecciones de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para 2027, situándolas muy por debajo de la estimación oficial del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva. Bradesco proyecta ahora un crecimiento del 0,4%, XP un 0,3%, Itaú un 0,5% y BTG Pactual un 0,6%. Estas cifras contrastan marcadamente con el 2,46% previsto por el Ejecutivo en su proyecto presupuestario, lo que genera una presión fiscal considerable sobre el gobierno.
La rebaja de las expectativas se fundamenta en un escenario de tipos de interés elevados, condiciones crediticias más restrictivas y la incertidumbre política. El Banco Central de Brasil mantuvo la tasa de referencia en el 13,75% anual, y las entidades financieras anticipan que los costos de financiamiento se mantendrán altos, encareciendo el crédito para empresas y consumidores y limitando la demanda interna. La producción industrial ya muestra signos de desaceleración, con una caída interanual del 2,5% en septiembre, interrumpida tras una racha de aumentos.
Esta menor expansión económica esperada se traduce en una recaudación tributaria inferior a la proyectada, lo que dificulta el objetivo del gobierno de cumplir con sus compromisos de gasto y, al mismo tiempo, recuperar el superávit presupuestario. La deuda bruta brasileña, cercana al 83% del PIB, se suma a la preocupación fiscal. Para la Argentina, y en particular para Rosario y su región, esta desaceleración en Brasil, nuestro principal socio comercial, podría implicar una menor demanda de productos agroindustriales y manufacturas, impactando negativamente en las exportaciones y la actividad económica local. El gobierno brasileño se encuentra en proceso de revisión de sus supuestos macroeconómicos, y se espera que publique sus previsiones actualizadas a finales de mes.
