Informe especial · Empresas

Lo que te trajo hasta aquí - Gustavo Picolla

"Lo que te trajo hasta aquí no necesariamente te va a llevar hasta allí."

Por Administrador4 min de lectura
Lo que te trajo hasta aquí - Gustavo Picolla

Hay una frase que le da título a un libro de Marshall Goldsmith y que, con los años, fui entendiendo de una manera diferente: "Lo que te trajo hasta aquí no necesariamente te va a llevar hasta allí."

A primera vista parece bastante obvia, si queremos conseguir resultados diferentes, tendremos que hacer cosas diferentes. Sin embargo, creo que la verdadera dificultad que encierra esa frase está en que tenemos que cambiar aquello que hacemos bien. Pensá en alguien que construyó su empresa desde cero. Durante años estuvo en todo, conocía a cada cliente, compraba, vendía y resolvía personalmente los problemas. Esa forma de trabajar probablemente haya sido indispensable para llegar hasta donde llegó.

La empresa crece, aparecen más personas, la operación se vuelve compleja y un día aquello que fue una fortaleza empieza a convertirse en un límite. Sigue decidiendo todo, continúa resolviendo problemas que otros podrían resolver y se transforma, sin quererlo, en el cuello de botella de la organización. Lo interesante es que está haciendo demasiado tiempo algo que alguna vez estuvo bien, cuando podría pensar que está haciendo algo mal.

Cada etapa de nuestra vida parece exigirnos determinadas capacidades. El problema aparece cuando confundimos esas capacidades con nuestra identidad, "Yo soy así." Y seguimos utilizando las herramientas que conocemos porque fueron justamente esas herramientas las que nos dieron resultado. Es que cuanto más éxito nos produjo una determinada manera de actuar, más difícil resulta cuestionarla, si funcionó durante veinte años, ¿por qué habríamos de hacerlo?

Hay habilidades, comportamientos e incluso creencias que fueron extraordinariamente útiles durante una etapa de nuestra vida y dejan de serlo en la siguiente. Reconocerlo significa entender que aquello cumplió su función, La dificultad está en descubrir qué necesitamos dejar.

Tal vez podamos empezar observando si aquello que consideramos una fortaleza comienza a tener un costo. costo. ¿Mi capacidad para resolver hace que nadie aprenda a resolver sin mí? ¿Mi exigencia, que durante años me permitió alcanzar resultados, está empezando a deteriorar mis relaciones? ¿Mi necesidad de estar disponible para todos me está dejando sin tiempo para aquello que realmente importa? ¿Mi seguridad para defender mis ideas está impidiendo que escuche ideas mejores? Las fortalezas también tienen sombra, y muchas veces el próximo paso de nuestro desarrollo está justamente ahí.

Estamos acostumbrados a pensar el desarrollo como acumulación de conocimiento, herramientas, experiencia, habilidades y hay momentos que también requieren desaprender, soltar y hacer espacio. Esta es una de las partes más incómodas del desarrollo personal. Porque incorporar algo nuevo entusiasma y soltar algo que forma parte de nosotros produce incertidumbre.

Además, aparece cierta sensación de pérdida de identidad, si dejo de hacer aquello por lo que siempre fui reconocido, ¿quién soy ahora?

Tal vez por eso algunos cambios cuestan tanto, es que estamos tocando una historia que nos contamos sobre nosotros mismos. "Siempre fui el que resolvía." "Siempre pude con todo." "Siempre tuve la respuesta." Hasta que llega una etapa en la que seguir creciendo nos pide otra cosa.

Entonces aquella frase adquiere para mí un significado diferente. "Lo que te trajo hasta aquí no necesariamente te va a llevar hasta allí."

No significa despreciar lo que hicimos ni renegar de las herramientas que nos permitieron llegar, significa tener la humildad suficiente para reconocer que cada etapa puede pedirnos una versión diferente de nosotros mismos.

Y quizás por eso, cada tanto, valga la pena preguntarnos, ¿Qué fue indispensable para llegar hasta acá, pero hoy necesito estar dispuesto a soltar para poder seguir?

Porque algunas veces el próximo paso requiere aprender algo nuevo y otras, tener el coraje de dejar algo atrás.

Gustavo Picolla.
Facilitar, desde el amor, el desarrollo de las personas para que mejoren el mundo en el que influyen, es mi propósito personal